Felix Bautista rechaza mina de oro por corrupción y politiquería

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El National Post, periódico canadiense en inglés con sede en Toronto, publicó hoy un texto que sugiere que el rechazo del senador de la provincia San Juan, Félix Bautista, presidente de la Comisión Permanente de Obras Públicas del Senado de la República, a la explotación del oro hallado en la jurisdicción a la que representa se explica por el prontuario de corrupción y cálculo politiquero que se le achaca.

 

El diario canadiense, propiedad de Postmedia Network S.A, fundado en 1998 por el magnate de las comunicaciones Conrad Black, asegura que ha intentado infructuosamente que el senador se defienda de lo que se le acusa y que le explique su oposición al proyecto de extracción de oro y su activismo en requerir del presidente de la República, Luis Abinader, que no autorice el estudio de impacto ambiental necesario para la explotación de la que sería la mina Romero.

Lo que es cierto es que Bautista ha reiterado su alerta sobre el daño que prevé se causará al medioambiente, a toda la flora y fauna y a los habitantes de su provincia, si se llega a explotar la veta de oro descubierta el año 2018 por la empresa canadiense.

«Nos oponemos rotundamente a la explotación de la Mina Romero en la provincia San Juan, ya que su explotación en ese lugar sería altamente perjudicial para el Valle de San Juan y para la Región Enriquillo», porque en primer lugar se pretende extraer oro justo aguas arriba de la Presa de Sabaneta, la cual se nutre de aguas superficiales y aguas subterráneas, ha dicho el senador Bautista.

Se contaminarán las aguas de la presa y será «con cianuro», ha remarcado el legislador de la Fuerza del Pueblo (FP) que alerta que ello acarreará afectaciones severas a la vida animal y vegetal porque el cianuro contamina «el proceso de desarrollo de las plantas, destruye la vida de aves, peces y cualquier especie animal, produce en los humanos problemas respiratorios, altera los sistemas nervioso, arterial y digestivo, afecta el desarrollo del embarazo y contribuye a los nacimientos prematuros y otras problemáticas».

Por el contrario, GoldQuest promete una explotación responsable, ecológica, una minería sostenible que inyectará a San Juan unos cinco mil millones de pesos sin necesidad de utilizar cianuro sino una minería con otros métodos más sofisticados y más caros, que dejan menos beneficios económicos a los inversionistas, pero más bondades a los dominicanos, remarcó recientemente el presidente de la firma en el país, Luis Santana Pereyra.

“Romero sería una mina subterránea de 150 metros de profundidad y con un diseño amigable al medio ambiente donde no se usará ningún químico como el cianuro, ni se procesará el metal para separar el oro, plata, cobre y zinc, sino que se concentrará en una pasta para exportar y fuera del país se haría la extracción”, prometió el responsable de GoldQuest, empresa que sostiene que ha invertido desde 2002 US$ 44 millones en las investigaciones geológicas para determinar la factibilidad del yacimiento.

Traducción no oficial del reportaje de National Post:

A la compañía minera canadiense GoldQuest le quedó suficiente dinero en 2012 para perforar dos pozos más en las colinas del suroeste de la República Dominicana. Si no encontraran nada, los esfuerzos de exploración exhaustivos serían en vano, similar a la gran mayoría de búsquedas de este tipo en todo el mundo.

En el hoyo número 14 de un total de 15, el equipo de perforación dio en el clavo, literalmente. La muestra extraída ahí apuntó a que se trata de un rico yacimiento de oro y cobre. Más tarde se estimó que podría sacar tres millones de onzas de oro y obtener aproximadamente US$ 5 mil millones.

A finales de 2015, la compañía había completado su estudio de factibilidad, incluido un plan que GoldQuest pensó que mitigaría cualquier posible preocupación medioambiental, y  con ello solicitó el permiso operativo. Eso le permitiría pasar a la siguiente etapa: evaluación de impacto ambiental y social.

Las decisiones de aprobación o rechazo de dichos permisos generalmente se toman unos pocos meses en Canadá, pero en República Dominicana ya van siete años y una inversión de 44 millones de dólares. La empresa sigue esperando una respuesta del Ejecutivo.

Dos períodos presidenciales dominicanos consecutivos han dejado que la solicitud languidezca en los escritorios mientras un movimiento de protesta, liderado por ambientalistas y políticos, convierte la mina en una papa caliente sin que se excave aún una palada de tierra.

El rostro más prominente de esa protesta es el senador de la provincia de San Juan, Félix Bautista, una vez nombrado entre los individuos más corruptos del mundo y sancionado bajo la ley estadounidense Magnitsky por, entre otras cosas, supuestamente estafar los esfuerzos de recuperación tras el terremoto de Haití.

El mes pasado Bautista encabezó una marcha de protesta contra la mina propuesta, y otro líder local le dijo a la multitud: “la empresa canadiense GoldQuest… es enemiga de esta sociedad”.

Ciertamente, no faltan las historias de terror sobre las corporaciones mineras canadienses en los países en desarrollo, pero GoldQuest argumenta que la oposición a la mina Romero se basa en mentiras, principalmente en que se usará cianuro para procesar los minerales y extraer agua de un río local, cosas que ha enfatizado repetidamente que no es verdad.

“En mi experiencia, esto no tiene precedentes”, dijo sobre la demora dominicana el presidente de Toronto, Bill Fisher, un veterano de la industria minera en la República Dominicana y otros lugares. “Los términos de este atraco político… nunca los había visto antes”, sostuvo.

Un partidario de la mina “Romero” que pidió no ser identificado debido a las sensibilidades en torno al proyecto fue más directo: “Es una maldita pesadilla” declaró.

Un ambientalista que lucha contra el proyecto sugiere que a la supuesta información errónea sobre el cianuro y la extracción de agua de río se suma un problema principal: la mina se ubicaría en la cima de una cadena montañosa, absorbiendo el agua de lluvia que es crucial para sostener las granjas y los hogares en el valle que se encuentra abajo.

«Esto, en momentos en que el cambio climático hace que las lluvias sean  escasas», dice Ariel Zoquier, presidente de la sociedad ecológica de la provincia de San Juan, y complementó: “La actividad minera reduciría la agricultura, que ha sido el motor económico de la provincia durante más de 150 años, generando más de 28.000 empleos y unos 1.700 millones de pesos al año”.

En una entrevista vía remota, Ariel Zoquier comparó: “El proyecto Romero contempla alrededor de 800 puestos de trabajo y una durabilidad de 7 años”.

En cuanto al senador Bautista y a Manuel Matos, otro crítico de la mina y candidato rival del senador en las últimas elecciones Zoquier destacó que son solamente dos de los innumerables opositores.

El National Post preguntó repetidamente a la embajada dominicana en Ottawa sobre la demora, desde hace 10 días, pero la misión no ofreció comentarios antes de la fecha límite.

No hay duda de que las preocupaciones ambientales sobre la minería, específicamente la minería del oro, pueden ser muy reales, incluso en la República Dominicana.

El país alberga la mina de oro más grande de América Latina, Pueblo Viejo, cuyos anteriores responsables dejaron escapar ácido a las fuentes fluviales dominicanas durante un período ambientalmente desastroso entre 1975 y 1999. Las fotografías muestran ríos teñidos de un color rojizo antinatural debido a la contaminación.

Barrick de Canadá compró la mina Pueblo Viejo en 2006 y desde entonces ha gastado millones en mitigar los daños, alardeando sobre que ahora la calidad del agua en la zona ha mejorado sensiblemente. Pero los opositores critican un plan de US$ 1.3 mil millones para expandir esta mina a cielo abierto. Barrick ha enfrentado una fuerte resistencia, incluso de un grupo de 44 ONG internacionales que escribieron a funcionarios dominicanos recientemente para expresar su rechazo a dicho plan.

Para su proyecto Romero en la región geológica de la Cordillera Central, GoldQuest desarrolló un plan que parecía anticipar al menos algunos de los temores ambientales.

El cianuro diluido con grandes cantidades de agua se usa a menudo para separar el oro del mineral extraído de las minas, creando peligros potenciales para el agua potable, la ecología y la agricultura. GoldQuest optó en cambio por un método físico para aislar el oro que es más costoso, pero menos riesgoso.

De esta manera, la necesidad de agua se redujo enormemente y los planes son depender de la lluvia que se canalizaría a dos estanques: el agua reciclada únicamente se repondrá debido a la evaporación y así la mina no tocaría las del cercano río San Juan, promete GoldQuest.

Por último, sería una mina subterránea y no del tipo de mina a cielo abierto que marca el paisaje y conlleva una oposición reforzada.

«Esto es totalmente sin precedentes»

“El diseño fue bueno, fue el correcto”, insiste el ingeniero Robert Crowley, quien fue el líder de responsabilidad social y corporativa de GoldQuest, y quien ahora dirige la empresa consultora RWC Technologies. “Tomaron la decisión de ganar menos dinero con Romero para un mejor medio ambiente”, aseguró.

La compañía también prometió financiar las labores de reforestación de las laderas despojadas de árboles en gran medida para dar paso a la agricultura, y destaca que con la mina operando los ingresos fiscales y los salarios duplicarían efectivamente el PIB de la provincia de San Juan. La riqueza per cápita de la República Dominicana es una sexta parte de la de Canadá.

El Ministerio de Minas dominicano le recomendó tramitar un permiso de explotación que allanaría el camino para la evaluación de impacto ambiental y social, pero el presidente  Abinader también debe pronunciarse y ahí es donde se han acumulado los obstáculos.

El anterior titular de la Presidencia, Danilo Medina, se negó a tomar una decisión antes de las elecciones de 2020, a pesar de los ruegos de los embajadores de Canadá, Estados Unidos y Suiza, que representan a inversores de cada uno de esos países propietarios de GoldQuest , dice Robert Crowley.

Cuando asumió el poder en 2020, el actual presidente Luis Abinader inició el proceso nuevamente, y el Ministerio de Minas recomendó una vez más que emitiera un permiso para Goldquest. Pero aún así, no ha pasado nada.

Mientras tanto, la oposición al proyecto minero parece haber cobrado fuerza, encabezada ahora por Bautista, quien alega reiteradamente que sí se utilizará cianuro.

Dejando a un lado los méritos de la causa, el senador Bautista no le da precisamente a la oposición al proyecto un rostro sin tacha. Transparency International lo nombró entre las 15 personas o grupos más corruptos del mundo en un informe de 2014 y los fiscales dominicanos lo acusaron de utilizar un cargo anterior como jefe del Departamento de Obras Públicas del país para adjudicar contratos a 35 de sus propias empresas, solo para que el caso fuera desestimado por un juez del mismo partido.

Luego, en 2018, EEUU impuso sanciones en su contra en virtud de su ley Magnitsky, diseñada para penalizar a figuras extranjeras culpables de corrupción o abusos contra los derechos humanos. Citó acusaciones de que Bautista usó conexiones y sobornos para ganar contratos de reconstrucción en el vecino Haití, recibiendo $10 millones por un proyecto que nunca se terminó.

GoldQuest y sus responsables se muestran escépticos sobre los motivos de Bautista en torno a su protesta. Crowley, que ha vivido en la República Dominicana durante 40 años, cree que él y otros políticos locales ven la mina propuesta como un tema que pueden explotar para ganar votos, prometiendo luchar contra los canadienses «grandes y malos».

“Desafortunadamente, la minería es en todo el mundo la piñata más baja que puede tener una persona que se postula para un cargo”, dijo. “Un niño de cinco años puede golpear esa piñata y sacarle el caramelo”.

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