El poder de la música

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Lynn
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Escrito por la maestra Lynn Marcelle

Es penoso saber que uno de los ritmos con los cuales nos conocen en el exterior es un género que lleva letras totalmente en contra de nuestros principios.

No me siento orgullosa ni para nada a favor de que muchos identifiquen mi país por dicho género musical. Me provoca arcadas el solo hecho de imaginarme que ese supuesto género me identifica como dominicana; no precisamente por el ritmo que lleva este género sino, más bien, por las letras.

Letras que hablan del sexo ilícito, de fornicación, de adulterio, de drogas y prostitución, que siguen mostrando a la mujer como un objeto sexual que se puede adquirir a cambio de dinero, y que siga concibiendo al hombre como un cajero bancario que solo sirve para dar y nada más. Como si las mujeres (las que se dan su valor) necesitan que alguien más “les resuelva”.

Este tipo de música (que está en tela de juicio si pueda ser llamada así, o si corresponde a las características de la misma) lleve a la juventud (a aquellos de escasos recursos, que son débiles intelectualmente hablando porque no han recibido una educación adecuada) tomen las letras de estas canciones como absolutas y lleguen a tal punto de imitar a estos supuestos “líderes” musicales que en vez de aportar algo a la sociedad simplemente la llevan al lodo profundo.

Miles de jóvenes dominicanos escuchan estas canciones simplemente por diversión y obvian la letra, estos jóvenes no se dejan influenciar por las letras. Sin embargo, aquellos jóvenes que no tienen a qué más aspirar en la vida, buscan en lo profundo de estas letras algo en lo que ellos puedan desenvolverse, y por desgracia, serían cosas como el asesinato, las ventas de sustancias ilícitas, y el robo. Porque estas canciones no desafían la capacidad intelectual de nadie, no comprometen el pensar de nadie.

No hablo como una religiosa, porque fuera de la música espiritual hay música de calidad, bien producida y que puede llamarse realmente música. Hablo como una ciudadana que ha visto y se desenvuelve en un ambiente donde miles de jóvenes están siendo influenciados de manera negativa y se están hundiendo en un lodo de mediocridad que ni las mejores inversiones en educación podrán hacer que ellos salgan de allí.

La música tiene un poder sobrenatural, la música puede dar vida, pero también, puede MATAR.

Lynn Marcelle es licenciada en Lengua y Literatura, maestra de secundaria. creadora del blog Cristiano “A corazón abierto”.

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