Discriminación laboral del adulto mayor es violatoria a la ley

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Santo Domingo, RD.- De la diversidad de discriminaciones que sufre el adulto mayor en el país, una de las más comunes, y que atenta incluso con su sobrevivencia económica es la negación de un puesto de trabajo porque tiene más de 60 años, afirmó la geriatra Rosy Pereyra Ariza, quien lamentó que esa actitud violatoria del Código de Trabajo no sea sancionada.

La especialista, quien es una de las mentoras de la Ley 352-98 sobre Protección de la Persona Envejeciente, cuestionó que esa situación se haya normalizado a tales niveles que, cuando las empresas solicitan personal, enfatizan en que deben tener menos de 35 años.

“Hay mucha discriminación por edad, y eso está prohibido en el Código de Trabajo, en el que se establece que no se puede impedir que una persona mayor de 60 años obtenga un puesto de trabajo si califica, si está preparado, si no tiene impedimento físico ni mental”, refirió.

Según los datos de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), hasta marzo de este año de los 2,199,285 empleados registrados en la seguridad social, 1,186,560 tienen de 31 a 55 años; 716,064 son del rango de edad de 18 a 30; 705,000 tienen menos de 18, y 284,954 son mayores de 55.

“En los diarios ponen ofertas de trabajo para menores de 35 años, y eso está en contra de la ley, nadie sanciona eso. Usted va a un país desarrollado y le hace eso a una persona adulta mayor, hábil física y mentalmente, y demandan.

“Hasta que aquí no se pongan demandas van a seguir con la discriminación”, expresó.

En un trabajo especial para el periódico Hoy, Pereyra Ariza enfatizó que no es posible que se les niegue la oportunidad a adultos mayores que están capacitados, que inclusive manejan las tecnologías de información y comunicación como cualquier persona joven.

“Se puede decir que se le debe dar el chance a los más jóvenes, y es cierto, pero tampoco se debe rechazar a los más adultos”.

Al hacer esos señalamientos expresó que esa actitud contra ese segmento de la población obedece a una cultura enraizada en la sociedad dominicana, que se rechaza a los envejecientes porque se considera que no son útiles, que no tienen valor.

Discriminación a otro nivel

Pereyra Ariza explicó que el adulto mayor de la República Dominicana está expuesto a peligros, desde el punto de vista urbano.

En ese sentido dijo que las ciudades, principalmente el Gran Santo Domingo, son hostiles a esa población por las dificultades para la movilidad, sobre todo en las aceras.

La especialista lamentó que desde las alcaldías no se desarrollen proyectos que tiendan a poner los espacios públicos al servicio de esa población.

 

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